Has instalado una fuente y ahora quieres el archivo en sí: para copiarlo a otro ordenador, para comprobar que está realmente instalado o para borrarlo bien. Los archivos de fuentes no viven en un único sitio, y eso es justo lo que los hace difíciles de encontrar.
La respuesta corta
| Sistema | Carpeta | Afecta a |
|---|---|---|
| Windows | C:\Windows\Fonts |
todas las cuentas del equipo |
| Windows | %LOCALAPPDATA%\Microsoft\Windows\Fonts |
solo tu cuenta |
| macOS | ~/Library/Fonts |
solo tu cuenta |
| macOS | /Library/Fonts |
todas las cuentas del Mac |
| macOS | /System/Library/Fonts |
el sistema, no tocar |
| Linux | ~/.local/share/fonts |
solo tu cuenta |
| Linux | /usr/share/fonts |
todas las cuentas |
El patrón es el mismo en todas partes: una carpeta para todo el equipo y otra para ti. En cuál acabó tu fuente depende de cómo se instaló.
Windows
C:\Windows\Fonts es la ubicación clásica, la que todo el mundo conoce. Ahí están las fuentes instaladas para todos los usuarios, e instalar en esa carpeta requiere permisos de administrador.
La que casi nadie recuerda es la carpeta por usuario. Desde Windows 10, hacer clic derecho en una fuente y elegir Instalar (sin «para todos los usuarios») la coloca en:
C:\Users\<tu nombre>\AppData\Local\Microsoft\Windows\Fonts
AppData está oculta por defecto, y por eso la fuente parece haberse esfumado. Si una fuente te funciona a ti pero un compañero en el mismo PC no la ve, la causa es esa.
Para abrir cualquiera de las dos en un paso, pulsa Win + R y pega:
shell:fontspara la carpeta común del equipo%localappdata%\Microsoft\Windows\Fontspara la tuya
También puedes ir a Configuración > Personalización > Fuentes, que lo lista todo e indica cuáles están instaladas solo para ti.
macOS
macOS usa tres carpetas, de más a menos manipulable:
~/Library/Fonts, tus fuentes personales. Ahí acaba una instalación normal./Library/Fonts, las fuentes para todas las cuentas del Mac. Instalar ahí te pide la contraseña./System/Library/Fontsy/System/Library/Fonts/Supplemental, las fuentes del sistema. No borres nada ahí, macOS depende de ellas.
La trampa es que tu Biblioteca personal está oculta. Para abrirla, en el Finder pulsa Mayúsculas + Comando + G y pega ~/Library/Fonts. Otra vía: abre el menú Ir manteniendo la tecla Opción, y Biblioteca aparece en la lista mientras la mantengas.
El Catálogo Tipográfico te dice él mismo dónde está cada fuente: selecciónala y elige Mostrar en el Finder en el menú contextual.
Linux
Suelta un .ttf o un .otf en ~/.local/share/fonts para ti, o en /usr/share/fonts para todos. La ruta antigua ~/.fonts todavía funciona en muchas distribuciones, pero está obsoleta.
Después refresca la caché para que las aplicaciones se enteren:
fc-cache -f -v
Sacar un archivo de fuente
En Windows, abre la carpeta Fonts y arrastra la fuente al escritorio, o cópiala y pégala. Funciona aunque la carpeta parezca especial.
En Mac, usa el Catálogo Tipográfico y Mostrar en el Finder en lugar de rebuscar a mano, porque una familia puede constar de varios archivos.
Conviene decirlo con claridad: copiar es fácil, pero una fuente es software con licencia. Las fuentes que vienen con Windows, macOS o una aplicación como Office no suelen ser tuyas como para llevarlas a otro equipo o pasárselas a alguien. Las fuentes que has creado tú, o cuya licencia lo permite, son otra cosa.
Instalada, pero la aplicación no la ve
Es el problema que más veces viene después, y rara vez tiene que ver con la carpeta.
- La aplicación ya estaba abierta. Casi todas leen la lista de fuentes al arrancar. Ciérrala del todo y vuelve a abrirla.
- Se instaló solo para ti mientras la aplicación corre con otra cuenta, o como administrador.
- Dos versiones se pelean. Si están instalados el TTF y el OTF de la misma familia, quita uno. El porqué está en TTF u OTF.
- La aplicación lleva su propia lista. Office y los programas de Adobe cachean las fuentes y a veces piden reiniciar toda la suite.
Dónde van tus propias fuentes
Una fuente que exportas tú no va a ninguna de estas carpetas de forma automática. Llega a tu carpeta de descargas como un archivo corriente, y solo pasa a una carpeta del sistema cuando la instalas.
Así que el recorrido completo de una fuente que creas es: exportar el TTF u OTF, encontrarlo en Descargas, hacer doble clic, instalar. A partir de ahí vive en una de las carpetas de arriba, igual que cualquier fuente comprada o descargada. Nuestras guías de Windows y de Mac detallan ese último paso.