Has descargado una fuente y te encuentras con dos archivos: uno acabado en .ttf y otro en .otf. O estás a punto de exportar tu propia fuente y la herramienta te pregunta cuál quieres. Es la misma pregunta, y la respuesta honesta es más corta de lo que dan a entender la mayoría de los artículos.
La respuesta corta
Los dos formatos funcionan en todas partes. Windows, macOS, Linux, Word, Canva, Figma, Google Docs: todos aceptan ambos.
Si quieres una fuente que se instale sin complicaciones y no sorprenda a nadie, elige TTF. Si tu fuente usa de verdad tipografía avanzada (versalitas reales, varias versiones de una misma letra, ligaduras automáticas), elige OTF.
Para una primera fuente, TTF es la respuesta segura. Todo lo que sigue explica por qué.
De dónde vienen los dos formatos
TrueType (.ttf) lo creó Apple a finales de los años ochenta y Microsoft lo adoptó enseguida. Se convirtió en el formato que todo sistema tenía que admitir, y por eso sigue siendo hoy la opción más compatible.
OpenType (.otf) llegó después, desarrollado conjuntamente por Adobe y Microsoft. No es tanto un sustituto como una envoltura: OpenType absorbió TrueType y añadió espacio para mucha más información tipográfica.
Esa historia explica la confusión. Un archivo .otf es una fuente OpenType, pero en la práctica un .ttf moderno también lo es. La extensión te dice qué tipo de curva hay dentro, no a qué época pertenece.
Qué cambia realmente
Dos cosas, y solo dos importan de verdad.
Las curvas. TTF guarda el contorno de las letras como curvas cuadráticas. OTF las guarda como curvas cúbicas, del mismo tipo que dibujas en Illustrator o Inkscape. Una curva cúbica describe una forma con menos puntos de control, así que un archivo OTF de una fuente compleja suele pesar algo menos. En pantalla, a tamaño normal, nadie nota la diferencia.
Los extras. Aquí está la diferencia real. OTF tiene espacio para funciones tipográficas que los archivos TTF suelen dejar fuera: versalitas auténticas en lugar de mayúsculas reducidas, números elzevirianos que bajan de la línea base, letras adornadas, alternativas estilísticas y ligaduras automáticas para que «fi» se convierta en una sola forma bien dibujada.
Esas funciones solo existen si el diseñador de la fuente las construyó. Un archivo OTF que no lleve ninguna no ofrece nada que un TTF no dé.
Cuándo merece la pena OTF
Elige OTF cuando la fuente está pensada para trabajo de diseño y lleva de verdad esos extras: una familia con serifas para un libro, una tipografía de titulares con varias versiones de cada letra, una fuente caligráfica cuyas letras enlazan correctamente. Las fundiciones profesionales entregan OTF exactamente por eso.
Elige también OTF si vas a enviar el archivo a un diseñador. Es lo que espera recibir.
Cuándo TTF es la mejor apuesta
Elige TTF cuando la compatibilidad importa más que el refinamiento:
- programas antiguos, y todo lo que va integrado en un aparato o una máquina
- fuentes para la web, donde TTF es el punto de partida habitual antes de convertir a WOFF2
- motores de videojuegos y máquinas de corte, a menudo quisquillosos
- tu primera fuente, que casi con seguridad tiene una versión de cada letra y ninguna ligadura
TTF es también lo que quieres si la fuente va a pasar por manos de personas que no son diseñadores. Es el formato que nada rechaza.
Instalar un TTF o un OTF
Es idéntico, lo que sorprende a quien espera alguna trampa.
En Windows, haz clic derecho en el archivo y elige Instalar, o ábrelo y pulsa el botón Instalar. El detalle y la elección entre instalar solo para ti o para todas las cuentas están en nuestra guía de Windows.
En Mac, haz doble clic en el archivo y pulsa Instalar fuente en la ventana de vista previa que se abre. Nuestra guía de Mac cubre el Catálogo Tipográfico y dónde acaban realmente los archivos.
Una regla que conviene recordar: no instales a la vez la versión TTF y la OTF de la misma fuente. Tus programas mostrarán la familia por duplicado, y elegir la equivocada hace que el espaciado cambie sin avisar de un documento a otro.
Cuál exportar
Si has construido una fuente a partir de tu letra o de tus propios dibujos, tiene una forma por carácter y ninguna variante. Nada de lo que contiene necesita funciones OpenType. Exporta en TTF y sigue adelante.
Exporta en OTF si piensas seguir afinando la fuente más tarde en un editor completo, o si alguien te lo ha pedido expresamente.
FontMaker te da los dos, a elegir al exportar, y ambos archivos son fuentes reales que puedes instalar en cualquier sitio y usar en cualquier programa.