Canva incluye cientos de fuentes integradas, pero tarde o temprano querrás una en concreto: la tipografía de tu marca, una fuente que compraste o una que has creado tú mismo. La buena noticia es que Canva permite subir tus propias fuentes. El inconveniente: subir fuentes es una función de pago, así que necesitas una cuenta de Canva Pro o Canva Teams. Aquí tienes cómo hacerlo, de principio a fin.
Lo que necesitas
Dos cosas:
- Un archivo de fuente en formato TTF, OTF o WOFF. Estos son los tres formatos que Canva acepta al subir fuentes.
- Una cuenta de Canva Pro o Canva Teams. Subir fuentes personalizadas no está disponible en el plan gratuito (más abajo verás tus opciones).
Si tienes ambas cosas, todo el proceso lleva alrededor de un minuto.
Paso 1: consigue tu archivo de fuente
Necesitas el archivo de fuente en tu ordenador antes de poder subirlo.
- Si compraste o descargaste una fuente, suele llegar como un archivo
.ttfo.otf, a veces dentro de un.zipque primero tienes que descomprimir. - Si quieres una fuente realmente tuya, puedes crear una con FontMaker y exportarla en TTF o OTF. Ambos formatos se suben a Canva sin ninguna conversión.
Asegúrate de tener derecho a usar la fuente. Muchas fuentes gratuitas sirven para uso personal y comercial, pero comprueba siempre la licencia antes de subir una fuente comprada o de terceros.
Paso 2: sube la fuente a Canva
Una vez que tengas el archivo, subirlo lleva solo unos clics:
- Inicia sesión en Canva y abre el Brand Hub desde la página de inicio (tu área de marca).
- Abre tu Brand Kit.
- Busca la sección Fuentes y haz clic en Subir una fuente.
- Selecciona tu archivo TTF, OTF o WOFF y confirma.
Canva procesa el archivo y lo añade a tu Brand Kit. Puedes subir varias fuentes así, por ejemplo un archivo distinto para la redonda, la negrita y la cursiva, para que cada grosor aparezca correctamente.
Paso 3: usa tu fuente en un diseño
Tu fuente subida ya está disponible en cualquier diseño:
- Abre o crea un diseño y añade un cuadro de texto, o selecciona uno existente.
- Abre la lista de fuentes en la barra de herramientas superior.
- Sube hasta arriba o busca tu fuente por su nombre. Las fuentes subidas aparecen junto a las propias de Canva.
- Haz clic en ella para aplicarla.
A partir de ahí se comporta como cualquier otra fuente: cambia el tamaño, el color, el espaciado y la alineación como siempre. Si subiste grosores por separado, elige exactamente el que necesitas en la lista.
¿Sin Canva Pro? Tus opciones
En el plan gratuito no puedes subir fuentes directamente, pero no te quedas sin salida:
- Diseña el texto en otro sitio y añádelo como imagen. Compón tu texto en otra herramienta con tu fuente, expórtalo como PNG transparente y sube esa imagen a Canva. No será texto editable, pero tendrá exactamente el aspecto que quieres.
- Usa las fuentes integradas de Canva. La biblioteca gratuita es amplia y a menudo encontrarás una opción parecida al estilo que buscas.
- Pasa al plan de pago cuando merezca la pena. Si las fuentes personalizadas son clave para tu marca, un plan Pro o Teams se amortiza rápido, porque todo sigue siendo editable dentro de Canva.
Crea tu propia fuente para subir
Subir fuentes es mucho más interesante cuando la fuente es tuya. Con FontMaker puedes convertir tu letra, un boceto de lettering o un conjunto de dibujos en una fuente real, directamente en tu navegador y gratis.
El proceso es sencillo: importa tus letras como imágenes o archivos SVG, ajusta el espaciado en una vista previa en vivo y exporta un TTF u OTF. Es justo el tipo de archivo que Canva acepta, así que puedes subirlo a través de tu Brand Kit y empezar a escribir con tu propia letra en cualquier diseño.
Es una forma rápida de dar a un proyecto un aire personal y único que ninguna fuente integrada puede igualar. Ten tu archivo listo, sigue los tres pasos de arriba y tu fuente te estará esperando en Canva la próxima vez que abras la lista de fuentes.